ESCUELA SECUNDARIA TÉCNICA No. 103
EXPRESIÓN, APRECIACIÓN Y
CONTEXTUALIZACIÓN EN ARTES
DANZA CLÁSICA
La danza clásica tiene su origen en los bailes
cortesanos de salón en Europa. Estos bailes trataban de dividir o entretener a
la nobleza con prácticas dancísticas sencillas y accesibles. En el renacimiento
se dio impulso a la danza, que se volvió cada vez más compleja hasta exigir la
presencia de maestros para poderla realizar.
Esto
también propició el cambio de espacios para su ejecución. En los bailes de
salón se realizaban las danzas y bailes entre los espectadores, sin un espacio
especifico, pero terminaron por llevarse a cabo frente al público. Al
establecerse la diferencia se redujo el espacio y el danzante se enfocó al
desarrollo de los pasos y la composición coreográfica, es decir, al reparto en
el espacio organizado, en donde se procuró fantasía y libertad.
Esta
situación dio lugar a un nuevo espectáculo escénico, y con ello a
establecimientos de escuelas y academias, a las que debía acudir cualquiera que
aspirara a ser bailarín, para aprender sus reglas, asimilar sus actitudes,
familiarizarse con su repertorio. A ellas acudían jóvenes nobles y algunos
monarcas inquietos.
El primer
método que se conoce de la danza fue escrito por Robert Copland y fue escrito
en el año de 1521. Posteriormente, en el año de 1581, el maestro Fabritio
Caroso Dasermaneta escribe el libro llamado “el bailarín”, que también
contribuyo en la enseñanza de esta manifestación artística.
Luis XIV, el Rey Sol, fue quien dio gran impulso al
ballet y apoyó la fundación de la academia de la danza; fue un hábil
practicante de danzas y bailes, quien daba su apoyo “con fines de corregir y
refinar una de las artes más honestas y necesarias”. La última presentación en
público fue el 18 de enero de 1668.
Al morir el
Rey Sol, el ballet perdió un poco de vida, pero volvió a revitalizarse con las
personas que se dedicaban a él: los profesionales de la danza, quienes
elaboraban las reglas y enriquecían la técnica (posiciones básicas) y
vocabulario, lo que le permitió al ballet adueñarse de los escenarios
enamorando al público. Esto obligó a buscar otras alternativas en su desarrollo
con los decorados (escenografía) y empleo de luces, como hemos señalado antes.
Durante
muchas horas los alumnos en las escuelas practican, repiten, memorizan la
técnica del ejercicio; en los grados superiores los movimientos van siendo más
difíciles y las diversas combinaciones técnica mucho más complicadas para
empezar a preparar pequeños fragmentos de algunos ballets; ya en el último
grado es más complejo el movimiento y se debe armonizar la expresión escénica
con el virtuosismo para ir preparando la actuación de los solistas, tríos,
cuartetas y conjuntos en general; esta práctica servirá para tener actos
enteros de ballets, los bailarines transmitirán los vivos sentimientos de cada
uno de lo personaje que interpretan plasmando la comunicación del teatro para
lograr el último objetivo de la práctica de la técnica para su mejor actuación.
Las clases
de danza clásica o ballet se imparten en salones grandes y luminosos, en una de
sus cuatro paredes debe haber un enorme espejo para poder observar el trabajo
técnico, ir corrigiendo los errores, y tratando de perfeccionar los movimientos;
en casi todas las paredes hay una barra redonda de madera sostenida de la pared
que sirve de soporte a los alumno.
Los diseños
y trayectorias del movimiento que son creados o inspirados por los coreógrafos
para darle más realce al trabajo escénico se dibujan con el cuerpo haciendo una
gran variedad de líneas, círculos,
saltos, deslizados, punteados, etc. cuando ya la coreografía es para un
argumento de un ballet tiene un diseño especial mediante el dibujo detallado
los matices y la combinaciones que ejecutarán los solistas o parejas y conjunto
de bailarines; hay grandes coreografías que se tienen desde el siglo XVII y que
se realizan con todo el esplendor artístico para dar el ambiente de lo que se
representa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario